ANÁLISIS DE LA SERIE DIRTY JOHN. EL CASO DEL PSICÓPATA JOHN MEEHAN

serie Dirty John

ANÁLISIS DE LA SERIE DIRTY JOHN. EL CASO DEL PSICÓPATA JOHN MEEHAN

 

Hablamos de la primera temporada de la serie Dirty John que versa sobre John Meehan. Se trata de una antología de dos temporadas (por ahora) de género dramático. Versa sobre crímenes basados en hechos reales, lo cual es muy atrayente. Su tema central se resumiría en una pregunta: ¿qué pasaría si la persona a la que amas se volviera malvada y perversa? Llegar a cometer un asesinato sería un límite nada alocado.

Sobre John Meehan. La primera temporada de la serie Dirty John

John Meehan

El personaje de John Meehan es interpretado por Erica Bana. La co-protagonista de esta primera temporada, compuesta por ocho capítulos disponible en Netflix, es Connie Britton. Ambos son, además, productores de esa primera saga de la serie Dirty John. Como ya sabéis, es una fórmula que viene repitiéndose con bastante frecuencia (actores que son a la vez productores). Ejemplos de otras series son True Detective, The Sinner, Little fires everywhere o Big little lies.

Cabe destacar que el nombre de la serie Dirty John debe su nombre al apodo con el que se conocía a John Meehan (psicópata real en cuya historia se basa esta historia ficcionada). Dirty John significa John el sucio, bautizado así por sus amigos y no precisamente por su comportamiento ejemplar.

Pero, ¿qué es lo que no vamos a encontrar? La historia real del verdadero John Meehan, un abusador de mujeres con perfil psicopático que se mueve de víctima en víctima hasta que llega a la adinerada diseñadora de interiores Debra Newell. Con ella concluye la historia gracias a un fatídico desenlace que causa la muerte del propio Meehan tras planear, de forma estrepitosa, el secuestro de una de las hijas de Debra para amedrantarla tras el abandono por parte de esta.

John Meehan

John Meehan y Debra Newell

Debra es una mujer sobre la que podría decirse que lo tiene todo. Incluso la inteligencia suficiente no solo para los negocios, sino también para discernir sobre un hombre que le conviene de uno que no. Pero todos sabemos que la inteligencia nunca ha sido un impedimento para ser víctima del abuso por parte de una pareja con características psicopáticas. ¿Verdad? En absoluto. Se trata (como veremos más adelante) de un vínculo que atiende a anclajes emocionales y no racionales. Y ninguna víctima, más o menos inteligente o con mejor o menor posición social puede afirmar que no caería en las redes de un sujeto tan peligroso como es Meehan.

Tras cuatro matrimonios (en los que tuvo un hijo en cada uno de ellos). El pasado sentimental de Debra no dice mucho a su favor en cuanto al juicio que sus hijas emiten contra su relación con John Meehan. Esto se torna en contra suya cuando sus hijas la juzgan por la rapidez con la que consolida su relación con su nuevo novio, del que apenas sabe nada. Y es que tan solo dos meses después de comenzar a salir, deciden casarse.

Podríamos decir que, precisamente, esta alerta que se activa en las hijas de Debra es la que finalmente le salva la vida, ya que su hija Jacquelyn decide investigar sobre el pasado de John por su cuenta y riesgo. A fin de cuentas, su madre no solo está embriagada de amor. También está invirtiendo parte de su fortuna en alquilar una casa de lujo para vivir con Meehan, ya que este no tiene bienes que aportar al matrimonio.

La historia de John Meehan

Con cualidades nada desdeñables como la mentira, la violencia y la frialdad, aderezadas con una drogadicción a la morfina que viene durando décadas, John busca el placer en sí mismo de una única manera. ¿Cómo? Enamorando a mujeres a través del engaño para después destruirlas.

Una de las relaciones más potentes que Meehan genera es el matrimonio con Tonia Sells. Ella es una enfermera que le ayuda a licenciarse como enfermero técnico en anestesiología. Meehan únicamente elige esta especialidad para poder dispensarse a su antojo las drogas morfínicas que tanto anhela. ¿Y cómo lo hace? A expensas de quitárselas a pacientes que verdaderamente las necesitan. Un delito bastante cruel, sin duda.

En esta temporada de la serie Dirty John vemos un salto de Tonia hasta Debra, aunque en la vida real pasan muchos años de una a otra. Tiempo, que, en gran parte, John pasa en la cárcel.

Cuando Debra Newell se plantea volver a tener citas con hombres por internet, todos le resultan insuficientemente interesantes hasta que da con John. Divertido, apasionado, simpático y romántico, John parece ser el hombre ideal para Debra, quien sucumbe rápidamente a sus encantos y mentiras. John le cuenta que es médico anestesista y que ha estado en Irak trabajando para Médicos sin fronteras. Por supuesto, no cuenta nada de su vida privada, ni de relaciones personales, y lo poco que detalla se lo inventa.

El fatídico final de la historia de Debra y John

Tras unos meses idílicos, Debra descubre a través de su hija Jacquelyne y la abogada que esta contrata que John esconde un pasado turbio. A Debra, como es lógico, le cuesta creerlo incluso con documentos que lo avalan de por medio.

Mientras John se encuentra hospitalizado por un problema de salud, Debra aprovecha para abandonar el hogar común y desaparecer “del mapa”, asesorada por su abogada. Por supuesto, John no se da por vencido. Y cuando consigue salir, se propone secuestrar a otra de las hijas de Debra, Terra. ¿Con qué objetivo? Poder presionar y herir aún más a Debra. Equipado con cinta adhesiva y varios cuchillos en el maletero, John trató de raptar a Terra, pinchando en hueso. La joven consiguió no solo zafarse de él. También logró quitarle su arma y acuchillarle varias veces hasta dejarle inconsciente. Meehan no falleció hasta cuatro días después en el hospital.

El dueto del psicópata y la figura complementaria

John Meehan

Como indicábamos anteriormente, el anclaje de esta relación romántica no recae en la capacidad lógica de la víctima o de la figura complementaria del psicópata. Recae en un juego de control y dominio. Paradójicamente, la víctima reivindica a través de la queja su posición en la relación. Se trata de un manejo lento y muy sutil que va socavando su autoestima.

El psicópata tolera muy bien la presión. Además, es poco empático y difícilmente manejable. Y jamás pide disculpas porque para él no hay nada malo en su conducta. Su disfrute es lo que cuenta. Él es el verdadero epicentro de la relación. ¿Y el otro? Meramente un “objeto” a través del cual resarcir sus deseos.

Se trata de una relación asimétrica. Primero, en cuanto al reparto del poder. Segundo, en cuanto al uso de comportamientos manipuladores. Y tiene un final complejo. El anclaje normalmente se rompe porque es el psicópata el que abandona la relación (normalmente por aburrimiento al no conseguir suficiente adrenalina a través de su juego y por elección de una nueva víctima). En el caso de esta temporada de la serie Dirty John, el juego finaliza con un jaque mate al propio Meehan.

Como os podréis imaginar, estos sujetos psicopáticos son altamente peligrosos. Máxime cuando alcanzan el grado de criminalidad de Meehan con sus víctimas. Estas pueden ser parejas u otros objetivos personales como compañeros de trabajo, familiares o conocidos. Los psicópatas requieren de una figura complementaria que desee ser convencido (consciente o inconscientemente). Y, a pesar del sufrimiento percibido como tal, la víctima obtiene un rédito a cambio. Dicho rédito que, si bien es escaso, compensa todo lo padecido. Y esto lo convierte en un tipo de relación adictiva. Aterrador, ¿verdad?

Por Tery Logan

                                                                               

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