Cine social: ¿Un “señuelo” para atraer público?

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Cine social: ¿Un “señuelo” para atraer público?

Hace poco me preguntaron en un debate durante un conocido festival de cine de cortometrajes de un municipio de Madrid algo curioso. Era sobre el cine social. Sobre si los guionistas utilizábamos el carácter social de ciertas causas como “señuelo” para potenciar el marketing de nuestras producciones y lograr así un mayor impacto en el público y visibilidad en los concursos. Tranquilos. No acabaré el artículo sin contestar a la pregunta.

La complejidad de escribir cine social

Si ser guionista es complejo (pues las normas del séptimo arte en cuanto a escritura poco o nada tienen que ver con la narrativa tradicional), el cine social eleva la dificultad a la máxima potencia. No solo requiere de la máxima originalidad (ya que se ha filmado casi todo). No, no. También de profesionalidad y máximo respeto. Cuando escribí los guiones de En el olvido y de Escúchame (ambos cortometrajes sobre el Alzheimer), contacté con la Sociedad Española de Neurología, investigué y aprendí. Aprendí mucho.

Supe que solamente en España hay más de 300.000 afectados de Alzheimer. También que la previsión es que esta cifra se triplique al llegar al año 2.050. Que desde que se diagnostica la enfermedad la esperanza de vida es de 8 a 10 años y que no hay tratamiento preventivo ni curativo, sino meramente sintomático para la degeneración neuronal por la pérdida de mielina. Y esto me impactó. Me impactó mucho. Pero me impactó aún más hablar con los familiares de estos enfermos, que sufren, muchas veces en silencio, el olvido de quienes olvidan. Por ello, hice del Alzheimer “mi causa”. Como guionista siento que los que narramos historias tenemos un compromiso con quienes sufren. También creo que tenemos el deber de portar mensajes de profundo calado al mundo.

El cine como receptáculo cultural pero también como proyector social

El cine moviliza afecto e intelecto. Es un reflejo de épocas, pensamientos y emociones. También de estilos de vida y costumbres. Un sustento conceptual, filosófico e ideológico y una potente herramienta cultural y social. Por su faceta lúdica, viva y creativa sirve para ofrecernos entretenimiento. Pero también por su faceta experimental, estructurada y técnica puede y debe llevar a la reflexión de la sociedad. ¿Para qué? Para acercarla a una realidad desconocida que aún siendo parte de ella, está escondida, es ignorada o guarda silencio porque no tiene fuerzas para clamar su mal.

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Alzheimer, violencia de género, acoso escolar, desempleo, xenofobia o desahucios son algunos de los temas elegidos por el cine social. Y podría seguir enumerando. Pero, ¿sabes? Apartar la vista no acaba con el problema. Es más, la solidaridad es un valor supremo en decadencia que hay que incentivar. Aprovechemos que la curiosidad por el cine nos motiva para dedicar nuestro tiempo a conocer otras historias. Usemos la mágica didáctica del cine. Aprovechemos que una vez que, una vez el público haya prestado atención al tema tratado, conecte con él. ¿Por qué? La sintonía emocional es clave para que después, cuando abandonemos la sala, extrapolemos lo aprendido a nuestro ámbito y seamos individuos más sensibles, implicados y solidarios.

El metasentido del cine social es concienciar. No vender

Pero estos mensajes no llegarían al público sin la inestimable labor de interpretación de los actores. Estos dan vida a historias de personajes que nos pueden resultar completamente ajenos, transportándonos tanto al complejo mundo de la emoción humana que empatizamos con esa situación. ¿El resultado? Tomamos conciencia del mensaje. Y, en este caso del cine social, del que previamente ha diseñado el guionista. 

Por eso, sí. En el cine utilizamos los temas sociales como “señuelo” para potenciar el marketing de la causa social de nuestras producciones y lograr un mayor impacto en el público y que se levante de la butaca concienciado, con el mensaje grabado a fuego y que difunda, hable y comente sobre ello, porque tomar conciencia de los problemas ajenos no solo alivia el mal del otro (que se siente menos solo) sino que nos prepara a nosotros mismos para posibles situaciones similares y aumenta nuestra calidad humana. Si quieres ver mis cortometraje de ámbito social, te invito a mi canal de YouTube.

Por Tery Logan

                             

2 Comentarios
  • sergio lopez
    Publicado a las 20:18h, 07 septiembre Responder

    lo vi y me encantó. Por la manera de plantearlo pero, sobre todo, porque refleja una gran realidad sobre la impotencia de los seres queridos que están al lado de los que sufren esa enfermedad. Yo conozco casos cercanos.

    • admin
      Publicado a las 00:00h, 08 septiembre Responder

      Gracias, Sergio López. Y sí, la visión más empática de En el olvido es precisamente de quien acompaña… Un abrazo!

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