RESEÑA DE “EL ÁRBOL DE LAS BRUJAS” DE RAY BRADBURY

RESEÑA DE “EL ÁRBOL DE LAS BRUJAS” DE RAY BRADBURY

 

Un grupo de niños disfrazados de monstruos quedan en la noche de Halloween para pedir truco o trato, pero se dan cuenta de un “pequeño detalle”. Falta su amigo Pikpin, el más divertido de todos. Y precisamente él no puede faltar en la noche de las brujas. Sin él no es Halloween. Cuando van a buscarlo a su casa, Pipkin les dice que no se encuentra bien. Sin embargo, les alienta a que vayan al barranco, donde se reunirá con ellos. Y allí descubren la mejor casa de todas. Sí. La única que merece visitarse en Halloween. El resto de casas son todas iguales: habitadas por los mismos adultos aburridos. En contrapartida, esta parece salida de una película de terror.

Se trata de la casa donde mora MortajosaurioTras una espectacular presentación de la casa y su habitante, Pipkin se acerca corriendo. Se topa con una oscuridad imprevista hace que desaparezca delante de los ojos de sus amigos. Mortajosaurio les propone ir a rescatarlo. Es así cómo, al mismo tiempo, recorrerán la historia para descubrir los misterios de Halloween.

¿Cómo surge El árbol de las brujas?

La novela se originó en 1967 como guion de una colaboración finalmente no producida con el animador Chuck Jones. En 1992 Bradbury escribió y narró una versión animada de la novela para televisión. Por esta adaptación, Bradbury ganó un premio Emmy. En 2005 se publicó un libro con los «Textos preferidos del autor», compilado y editado por Donn Albright. La edición incluye los guiones de 1967 y 1992. Está dedicado a Man’Ha Dombasle (1898-1999). Se trata de una escritora y traductora francesa que fue la abuela materna de la actriz y cantante Arielle Dombasle y esposa de Maurice Garreau-Dombasle, embajador francés en México.

¿Por qué me gusta El árbol de las brujas?

Bradbury nos muestra los rituales y las supersticiones. También los cambios de religiones y tradiciones para despedir y honrar a los muertos desde la prehistoria hasta el México actual. Todo ello pasando por el Antiguo Egipto, la Antigua Grecia y la Europa medieval. Momias, dioses y fantasmas, brujas, druidas y gárgolas deambulan por estas páginas. También nos hace conscientes del papel que el miedo a la muerte desempeñó en el desarrollo de las civilizaciones. Otro tema que toca es el de la caza de brujas y brujos a lo largo de la historia de la humanidad. Y lo hace desde la persecución a los druidas hasta la Inquisición. Mortajosaurio les explica a los niños a quiénes se considera brujos y brujas y por qué se les persigue:

«Mortajosauro guió a los jinetes montados en escobas hasta las granjas donde las brujas echaban las ranas en los calderos y pisoteaban sapos y aspiraban polvo de momias y retozaban cacareando.

—Pero, deteneos a pensar. ¿Qué significa de verdad la palabra «Bruja»?

—Bueno …—dijo Tom cohibido.

—Ingenio —dijo Mortajosarurio—. Inteligencia. Eso quiere decir. Conocimiento. De modo que cualquier hombre, cualquier mujer, con medio cerebro y ganas de saber algo tenía aptitudes, ¿eh? Y así, a cualquiera demasiado despierto, que no se ocultaba bastante, lo llamaban…

—¡Brujo! —dijeron los niños a coro».

 

La crítica que subyace en El árbol de las brujas

 

El conocimiento se pagaba con la muerte. Ahora todo se ha convertido en la parodia de Halloween. Da que pensar que esas cazas de brujas reales se hayan convertido en una fiesta que las parodia. Se ha desnaturalizado tanto el tema de la muerte que no todos le tienen ya respeto. Los mismos niños protagonistas, en un momento dado, compararán su fiesta con la mexicana y llegarán a la conclusión de que es mucho mejor que la suya. Bajo mi punto de vista, Halloween representa la falta de cultura y de valores por los que luchaban y perdían la vida los brujos y brujas. Es como una broma de mal gusto. Para mí, esa fiesta, representa la involución. Nada que ver con sus raíces de la pagana celebración celta de Samahin.

En El árbol de las brujas, Bradbury no solo nos advierte de la involución a la que vamos encaminados. Es también un canto a la esperanza, pues los protagonistas muestran verdadera amistad y lealtad a su amigo Pipkin. La sociedad todavía está a tiempo. Todavía queda esperanza. Sin duda, el mejor homenaje que podemos darle a Ray Bradbury en el centenario de su nacimiento es leer sus libros y mantener vivo su legado.

Sobre Ray Bradbury

 

Ray Bradbury nació un veintidós de agosto de 1920 en Waukegan, una ciudad de Illinois en Estados Unidos. Por razones económicas, se mudó con su familia varias veces hasta que se estableció finalmente en Los Ángeles, California, en 1934. Como la economía escaseaba no pudo estudiar en la universidad. A partir de ahí se convirtió en ávido lector y en escritor aficionado. Bradbury se ganaba la vida vendiendo periódicos. Decidió formarse de manera autodidacta, así que se pasaba la mayor parte del tiempo en la biblioteca leyendo libros. En esa época empezó a escribir sus primeros cuentos en una máquina de escribir. Algunos de ellos se conservan en la antología Dark Carnival de 1947. Bradbury ha escrito más de treinta libros y ha trabajado en el mundo del cine, el teatro y la televisión.

En 1989 fue nombrado Gran Maestro de la SFWA, la asociación de autores de ciencia ficción norteamericanos y, en 1999, fue incluido en el SF Hall of Fame del Museum of pop culture. Ray Bradbury se definía a sí mismo no como un autor científico, sino como un autor sentimental. Todo ello conlleva a que sus libros tengan una densidad que no tengan otros autores de género, una de las razones por las que era considerado el poeta de la ciencia ficción.

Por Sonia Yáñez

                                                                                                                                                                 

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